Renacer 

Ayuda mutua para madres y padres que afrontan la muerte de hijas y/o hijos

Queridos mamas y papas
La pérdida de un hijo es la experiencia más cercana a la propia muerte que pueda padecer un ser humano.
Sabemos que esto es así pues nosotros también hemos pasado por ella, hemos vivido nuestra propia muerte… pero a pesar de ello, aún continuamos vivos.
Cualquier intromisión en ese mundo confuso y doloroso que vivimos al comienzo, aunque tan sólo sea para tendernos una mano, puede producir rechazo. Sin embargo, estamos dispuestos a correr ese riesgo y por ello queremos hacerles llegar nuestro abrazo y nuestro afecto.
Estamos para compartir ese inmenso dolor; queremos ayudarnos y ayudarlos a seguir viviendo con dignidad e intentar encontrarle un sentido a la vida que aún nos queda por delante.
No tenemos ninguna verdad por revelar, ni instrucciones para superar la crisis, sin embargo tenemos la vivencia positiva del Renacer de otros padres que han vivido una experiencia similar.
Querido padre, querida madre, nosotros los comprendemos porque hemos pasado por lo mismo que ustedes están pasando. Reciban mientras tanto todo nuestro amor y comprensión.
Alicia Scheneider y Gustavo Berti

Las anteriores palabras  nos mostraron un camino a seguir cuando todas las puertas se cerraron ante nosotros. Al igual que otros papás y mamás, nosotros también hemos vivido nuestra propia muerte. Sin embargo, en homenaje a nuestras hijas Inti e Ireri hemos decidido seguir adelante intentando dar lo mejor de nosotros mismos.
El camino que hay que recorrer no es sencillo, es una ruta para valientes. Afortunadamente en este esfuerzo encontramos en Renacer una luz que iluminó la oscuridad que inicialmente envolvía todo a nuestro alrededor, incluyéndonos a nosotros mismos.
En retribución a la ayuda recibida en Renacer, queremos compartir con otros papás y mamás su mensaje así como brindar algunas herramientas que nos parece pueden ser valiosas para quienes están emprendiendo su camino hacia el renacimiento. En particular deseamos impulsar la creación de más grupos Renacer en las localidades donde no existe ninguno.
Hacemos esta propuesta con base en nuestra propia experiencia y en las necesidades que hemos percibido por parte de mamás y papás de México que no encontrando un grupo Renacer en su ciudad, quisieran contar con este recurso.
Ojalá en estas páginas encuentren algo que les sea de utilidad.
Fraternalmente
Los papás de Inti e Ireri Jiménez Rivera.

Los grupos Renacer

Los grupos Renacer se iniciaron en 1988 cuando Alicia y Gustavo Berti decidieron enfrentar de una manera valiente y creativa, tal vez sin estar plenamente consciente, el hecho devastador de la muerte de su hijo Nicolás.
A partir de entonces este grupo se ha extendido a distintos países en varios continentes. A decir del propio Gustavo Berti:…esto implica un crecimiento vertiginoso y, ciertamente, mayor a cuanto podía no ya pensarse, sino siquiera soñarse.
La experiencia de Renacer, como un exponente de la ayuda mutua, se sustenta en la Logoterapia. De acuerdo con los propios fundadores los objetivos que propone Renacer son:
a) Enfrentar el dolor (la realidad dolorosa)
b) Aprender de esta realidad que nos toca vivir
c) Otorgar al sufrimiento un sentido, y en este proceso
d) Dar un nuevo significado a la vida.
De esta manera dejamos amplia libertad a cada padre para que haga su aprendizaje y encuentre sentido a su vida, a su sufrimiento. Así, el padre que a través del dolor descubre (asombrado) su dimensión espiritual, y a través de ella su capacidad de trascender y renunciar a su sufrimiento, lo hará a través de lo que escucha, cada vez diferente, en RENACER; de su propio camino intuitivo, alimentado por el AMOR que encuentra en el recibimiento y en las reuniones en si, y no lo hará porque lo leyó en los objetivos. Así también decimos que la paz y la serenidad no son un objetivo en si mismos, sino el resultado de una tarea bien hecha: al trascendernos para acercarnos al otro ayudándolo a recuperar la esperanza, nace en nosotros una paz interior profunda y perdurable. (Gustavo y Alicia Berti)
Es importante recalcar que Renacer no es un grupo de ayuda profesional; tampoco es un grupo político ni confesional, y va más allá de ser un grupo de duelo. No se adhiere a ninguna religión, de tal modo son bienvenidos papás de cualquier religión o de ninguna.
Renacer es un lugar a donde vamos a dar algo en homenaje a nuestras hijas e hijos. Para ser miembro de Renacer solamente es necesario querer recibir y dar ayuda. La participación en el grupo es completamente gratuita y sus actividades se organizan con base en las necesidades y propuestas de todos los miembros del grupo. Su organización es horizontal, es decir, todos sus miembros deben tener los mismos derechos y prerrogativas.
Partiendo de lo anterior, en los grupos Renacer se brinda acompañamiento, comprensión y afecto a los padres y madres que luego de este acontecimiento tan devastador no saben cómo seguir viviendo pero que desean darle un sentido a su existencia.
 

Sí a la vida a pesar de todo

Sí a la vida a pesar de todo cobra todo su realismo cuando uno la oye de labios de cualquier padre que ha perdido un hijo, integre o no un grupo como es Renacer.

Aquí no se habla desde las teorías que uno ve en los libros o escucha en conferencias de logoterapia. Se habla desde la propia experiencia de la muerte. ¿Dónde está la paradoja?

Decir que sí a la vida sabiendo que algo ha muerto en cada padre que ha perdido un hijo y que esto es irreversible. Este sí incondicional lo va proclamando ese padre, esa madre que, en su caminar por las calles de nuestras ciudades, llenas de ruidos, de risas, de todo ese bullicio que son sinónimo de movimiento vital siente que no hay lugar para él o ella y a pesar de todo no puede dejar de sentirse digno de si mismo. Simplemente le tocó a él. Eso es todo.

Pero ese todo no es poco. Sobrellevar con dignidad este dolor y sufrimiento convierte a este padre, a esta madre en un referente de amor a la vida. Desde este amor a la vida se hace posible el sí incondicional a la vida.

Es muy fácil dar gracias a la vida cuando se nos da todo de acuerdo a nuestras expectativas. “Gracias a la vida que me ha dado tanto”..., etc. Yo he oído esta otra versión: Gracias a la vida que, a pesar de haberme quitado tanto, me ha enseñado a vivir de otra manera.

Paco Bretones